Ne m’oublie pas!, maestro Philippe Genty.

Ne m'oublie pas!. Companía Philippe Genty.

Ne m’oublie pas!. Companía Philippe Genty.

El pasado 13 de octubre de 2013, asistimos al espectáculo “Ne m’oublie pas”, de la compañía francesa Philippe Gent, dentro de la programación de Temporada Alta de Girona.

Philippe Genty y su mujer Mary Underwood vienen creando obras maestras del teatro visual contemporáneo a lo largo de casi tres décadas.

Nos gustó una vez más esa capacidad de crear cualquier tipo de  ilusión visual, con sus actores – intérpretes completísimos que dominan el cuerpo, el canto, el manejo de objetos y muñecos, así como de todo tipo de materiales, elementos importantísimos en todos sus espectáculos. A veces no sabías si estabas ante un actor o un muñeco; no sabías muy bien quién sostenía a quién, cuando no eran capaces de quedarse de pie y resbalaban, y caían reiteradamente, provocando con ello una sensación de extrañamiento, por otra parte, muy habitual y buscada por los propios creadores en sus trabajos escénicos. Como esa sorprendente invasión del espacio escénico de cuerpos que rodaban por el suelo sin parar.

De una creación a otra, la compañía ha perseguido incansablemente la exploración de un lenguaje visual. Un lenguaje donde la escena es el lugar del inconsciente. Un lenguaje que testimonia los conflictos del ser humano frente a sí mismo.

El lirismo escénico de escenas como la que os clicamos a continuación, es fascinante.

https://www.youtube.com/watch?v=awPsdhUQetk

Con una gran tela o falda inmensa que permite al principio una especie de baile sufí, un derviche, la misma toma vida y se va transformando en una serpentina que deviene una caracola, de donde aparecen y desaparecen los personajes.

En cada una de sus creaciones, el libre encadenamiento asociativo de escenas no sigue ni una narración lineal, ni la psicología de personajes clásicos, ni el principio de causalidad; en resonancia con nuestros paisajes interiores buscan más bien hacer emerger de nosotros los miedos, esperanzas locas, vergüenzas y deseos ocultos, y espacios ilimitados, confrontando lo imposible, produciendo de este modo  sorprendentes efectos visuales.

Como en un sueño las imágenes condensan simultáneamente diversos sentidos. La danza, el cuerpo humano, la relación con los objetos están al servicio de este espacio de lo inexpresable.

El trabajo corporal de la actriz que interpreta a la mona era muy atractivo. Pero lleno de enigmas, como cuando se mira a sí misma en un espejo y vemos reflejada la imagen de una mujer. Es un espectáculo no exento de sentido del humor, como cuando el muñeco mona lleva aparentemente a cuestas sobre sus hombros a la mujer mientras gira sobre si mismo; o el momento de los muñecos de nieve con cabezas humanas intercambiables; o  las coreografías con esquís.

En sus creaciones, el espectador se siente inmerso en un viaje a través de una sucesión de enigmas que provocan en él sensaciones y emociones distintas, encontrando o bien un eco de sus propias preguntas o bien sumergiéndose en un inquietud perturbadora.

Ne m'oublie pas! Compañía Philippe Genty.

Ne m’oublie pas! Compañía Philippe Genty.

“A medida que la popularidad de la compañía ha sido mayor –comenta Philippe Genty-, los periodistas y críticos tienen serias dificultades para describir nuestro trabajo. No se sitúa en ninguna de las categorías habituales: danza, teatro, marionetas, circo. Por otra parte, es prácticamente imposible describir el tema. Una dificultad que no dejamos de reivindicar.”

EL PROCESO DE CREACIÓN
A continuación describimos el proceso de creación de la compañía:

Todo empieza por un trabajo de escritura y de dibujos. Es necesario establecer el decorado que  permitirá sumergirnos en un clima, proponer posibilidades y ver sus limitaciones. El decorado nunca es realista, debe permitir su transformación permanente, dejando así el campo libre a la imaginación del espectador.

Philippe Genty ha tenido siempre fobia a las entradas laterales. Los personajes aparecen en escena, lugar del inconsciente, evolucionan, se transforman, desaparecen.

Los ensayos tienen diversas etapas:

Dispersión – Crecimiento – Rescritura – Evaluación

1.    Dispersión: En esta etapa hay una supresión del juicio y de la autocensura. Los intérpretes a partir de un tema y a veces de objetos, de materiales o de muñecos, tienen la libertad de lanzarse a improvisar. En esta etapa, el trabajo de escuchar a los intérpretes, a los materiales es fundamental, pues su dinámica resiste las proposiciones del director y las limitaciones del decorado.
2.    Crecimiento: confrontación de proposiciones con la escritura. Algunas se integran. Otras, haciéndolas evolucionar, pueden adaptarse. Otras por último, son descartadas o nos pueden llevar a veces a la etapa siguiente.
3.    Rescritura: las improvisaciones se enriquecen de contrapuntos que provocarán el reencuentro con lo imposible.
4.    Evaluación: en un espacio que no se apoya ni en lo racional, ni en el realismo, ni en un argumento o fábula, es indispensable confrontarse al público en algunos ensayos para saber si somos capaces de comunicar.

Equip de El Timbal, Centre de Formació i Creació Escènica