La función del teatro y de la expresión dramática

La función del teatro y de la expresión dramática

Isabel Tejerina Lobo

Isabel Tejerina, doctora en Ciencias de la Educación y filóloga de la Universidad de Cantabria, nos brinda una nueva reflexión sobre la función del teatro y de la expresión dramática en un artículo titulado “La educación en valores y el teatro. Apuntes para una refelxión y propuesta de actividades”.

A continuación podéis leer un amplio extracto del mismo. Esperamos que os sea interesante.

 LA FUNCIÓN DEL TEATRO Y DE LA EXPRESIÓN DRAMÁTICA

En su dimensión antropológica el teatro es una manifestación ritual que plasma la necesidad del ser humano de contemplarse y de reflejarse e, igualmente, su anhelo de metamorfosis, de encarnar otros papeles distintos al propio. Constituye una herramienta exploratoria que nos proporciona conocimiento sobre nuestra realidad y reflexión sobre nosotros mismos. Mediante su ceremonial la persona se compone una imagen de sí y satisface la necesidad de mirarse. Es un espejo en el que nos vemos representados. Al contemplar en él determinadas conductas analizamos las propias por similitud, contraste o diferencia de manera nueva. Y en muchos casos, motiva un cambio de perspectiva, porque al vernos proyectados observamos la realidad desde otros ángulos. Personajes y situaciones nos describen nuestra propia realidad de forma no conocida o nos revelan la visión de los otros, cómo nos ven los demás.

Reflejo de nuestra propia imagen, es también escenario para conocer otras posibilidades. Vivimos una vida pobre, única. Imaginamos, sin embargo, todas las otras facetas que podríamos cumplir. El teatro nos ofrece la experiencia singular de acercarnos a otros papeles y a otras perspectivas, mediante la vivencia directa como espectadores o actores. En él se cumple lo que Ortega (1969, 495) llama nuestro «destino metafórico», porque «el hombre se pasa la vida queriendo ser otro».

En su esencia, tiene una naturaleza subversiva, «el teatro es una rebelión contra el orden establecido», afirma Duvignaud (1981, 519). A lo largo de la historia, ha sido perseguido, porque el poder siempre se defiende de lo que puede originar cambios, y temido por el peligro que supone su realización directa ante el pueblo. El verdadero teatro es el que no le da la espalda a la vida y cumple una finalidad reveladora: la de escenificar los valores y aspiraciones de la comunidad y lo sustancial de la naturaleza humana, cuyos papeles desdibuja y desgasta la cotidianeidad. Hoy se acusa al teatro de hueco, conformista y carente de magia. En frase de Peter Brook (1973, 32):

«durante siglos los ritos órficos se transformaron en sesiones de gala, lenta e imperceptiblemente, el vino fue adulterado gota a gota… llegó el día en que el telón dejó de esconder sorpresas, en que no quisimos -o no necesitamos- ser niños de nuevo, en que la tosca magia cedió ante el sentido común más áspero»

y, paralelamente, se reclama recuperar su finalidad. Así, en el Día Mundial del Teatro 1997, Jeong Ok Kim, presidente del Instituto Internacional del Teatro, nos propone desoír los discursos de los expertos y de los políticos y escuchar la palabra de los artistas como denuncia de un mundo transformado en inhumano, respuesta al dogmatismo y la intolerancia y esperanza en un futuro más altruista y generoso.

LA VERTIENTE TRANSGRESORA DEL TEATRO

El teatro no debería entrar en la escuela sin mantener esa vertiente transgresora: descubrimiento de lo que uno es en relación con su marco contextual pero también con el mundo global y aspiración a una humanidad igualitaria, libre y creadora. El análisis y comentario de textos y de espectáculos tienen que potenciar las capacidades de autocrítica y de crítica de la realidad. Por su parte, las actividades de expresión dramática, que son independientes del teatro, aunque usen muchos elementos de su lenguaje y código expresivo, constituyen una actividad interdisciplinar por excelencia y deberían enfocarse, como defiende Fernando Lucini (1996), para conseguir:

– Abrir al máximo la percepción, desarrollar las capacidades sensoriales y sensitivas para adquirir un tipo de presencia curiosa, interesada y crítica en todo lo que acontece alrededor.

– Instalarse en un espacio creativo donde las personas sean protagonistas y compañeros en una aventura común.

– Estimular la actividad expresiva como forma concreta de acción y de compromiso personal en la construcción solidaria de un mundo más humano.

La función del teatro y de la expresión dramáticaEn mi libro Dramatización y teatro infantil y trabajos posteriores he intentado desarrollar estos y otros aspectos, insistiendo en el que considero pilar de la pedagogía de la expresión dramática: el juego y su enorme potencial de aprendizaje creador. No puedo extenderme aquí sobre ello, tan solo constatar la necesaria desvinculación de las actividades dramáticas educativas con relación al arte teatral, a la interpretación, la representación y el espectáculo, y señalar, en este ámbito de la educación creadora, las originales aportaciones de Peter Slade, Arno Stern y José Miguel Castro.

Nos interesa destacar aquí que la expresión dramática implica a las personas en su totalidad y establece relaciones interpersonales activas, propicias para el encuentro y la comunicación. Es una ocasión privilegiada para el trabajo cooperativo y el impulso de actitudes morales básicas como el respeto, el diálogo y la participación responsable. El trabajo en grupo y, sobre todo, en equipo, fomenta la sociabilidad y hace que tomen conciencia de su posición entre los compañeros. Tienen la oportunidad de asentarla o de modificarla, iniciando cambios de comportamiento que el juego facilita. Desde muy pequeños, al realizar un proyecto en común, comprenden la importancia de cada tarea y la utilidad de respetar las reglas, han de conquistar un lugar sin invadir otros, aprenden a cooperar, desarrollan una conciencia colectiva… El paso voluntario del mi al nuestro es seguramente uno de sus aspectos más humanos, afectivos, perdurables y consistentemente educativos. La asunción de otros roles desempeña un papel decisivo en el crecimiento del juicio moral. Colocarse en un papel distinto a sí mismo es la postura que permite sopesar las exigencias de los demás contra las propias y ofrece una oportunidad, enriquecedora y viva, de confrontación de puntos de vista. La vertiente moral de las prácticas dramáticas podemos situarla también como hace Augusto Boal en su «teatro del oprimido» en que ofrece la posibilidad de sentir, pensar y ser de maneras infinitamente más variadas que las que tenemos asignadas y comúnmente utilizamos. Nos sirve para conocernos mejor, ser más permeables y, tal vez, más dispuestos a la solidaridad.

PROPUESTA DE ACTIVIDADES

No creo en las recetas, menos aún en los milagros, pienso que hacen falta procesos largos y coherentes y personas con mucha competencia y voluntad para conseguir la elaboración de juicios morales fundados y la adecuación de conductas coherentes. En este sentido, las propuestas que expongo a continuación, dirigidas a Primaria, Secundaria y Universidad, tienen, como no podía ser menos, un valor relativo, aunque pienso que muy útil en un programa diversificado de educación moral.

«¡Eh, amigo! Tú leer aquí»

Querido cabeza rapada:

Yo escribirte con palabras fáciles, para que tú comprender. Yo leer en periódico que tú ser «bestia», pero yo no creer. Yo creer que tú ser ignorante e ignorancia ser grande problema para todos. También para mí. Porque ignorante ser persona débil y persona débil tener miedo y el que tener miedo ser persona que hacerse agresiva y hacer «bonk» con bastón sobre cabeza de pobre hombre.

Yo querer decir esto: si tú pegar a un pobre hombre, tú no demostrar tu fuerza, tú demostrar tu debilidad y estupidez. Porque su cabeza rota no resolver tu problema.

Tu problema ser que tú vivir en suburbio de mierda, sin trabajo o con trabajo de mierda. Tu problema ser que tú ser última rueda del carro. Y por eso tú querer volverte fuerte y tú tener razón. Pero nadie se vuelve fuerte pegando (cuarenta contra dos) a dos personas débiles. Si tú querer ser fuerte tú deber rebelarte a tu debilidad. Tú deber pensar. En tu cráneo afeitado haber cerebro. Tu cerebro necesita alimento, como tu estómago. Tú entonces intentar «hablar», «leer», y preguntarte por qué tú vivir vida de mierda. Esto es cultura. Y cultura ser fuerza para mejorar a las personas.

Yo saber: leer es muy cansado. Pensar ser aún más cansado. Mucho más cansado que gritar «negro de mierda» o «sucio judío». Gritar gilipolleces ser muy fácil. Todos ser capaces de insultar y odiar.

A mí no me importa nada si tú afeitar cráneo o llevar botas militares: por mí tú poder ponerte alcachofa de sombrero y tatuar tus nalgas. A mí importar que tú respetar a ti mismo, tu cerebro y tu dignidad. Así tal vez tú aprender también a respetar a otras personas.

Si tú gritar «sucio judío», tú debes saber por lo menos qué es ser judío. Y si tú saber qué ser judío, tú probar a preguntarte qué tal si quemasen en hornos a tu madre, tu padre, tus hermanos, tus amigos, a ti mismo. Si tú empezar a hacer preguntas, tú empezar a vencer, preguntas ser como llave de coche: basta una para encender el motor y llegar lejos.

Yo, muy preocupado por ti (y también por las cabezas de los que quieres pegar). Yo preocupado porque el poder, cuando ver personas ignorantes, hace dos cosas: meterte en la cárcel (y cárcel ser como un inmenso «bonk» sobre tu cabeza). O bien servirse de ti como esclavo, mandarte a pegar, torturar y quemar a otros, mientras él vive en buena casa, con buen coche y con buena tía. ¿Tú querer ser libre? Mantiene tu cráneo afeitado, pero aprende a amar a tu cerebro. La fuerza y el poder habitar ahí: dentro del coco, no sobre el coco. Ciao.

 

Esta carta imaginaria a un «cabeza rapada», plena de fuerza expresiva y de aciertos en el tratamiento inteligente del tema desde varios puntos de vista, me parece muy interesante como estímulo motivador para abordar una tarea conceptual importante a lo largo de todo proceso de educación moral. Se trata de la «clarificación de valores». Mediante este procedimiento documental, tras cuya lectura se propone un cuestionario para la reflexión y el diálogo en grupo, un debate, una reescritura del texto… (Ortega, Mínguez y Gil, 1996, 69) o bien a partir del planteamiento de «conflictos y dilemas morales» (preferiblemente sobre acontecimientos cercanos y de su interés previo), se pretende que los alumnos realicen un proceso reflexivo para hacerse conscientes y responsables de aquello que valoran, aceptan o piensan, para llegar a establecer qué es lo correcto, dónde está lo justo o cuál es la forma de vida más adecuada. El mayor interés de estos métodos es que obligan a pensar, porque ponen el énfasis en la valoración de alternativas más que en destacar unos valores concretos. Hemos de partir de un principio de la psicología: cada individuo tiene su propio esquema mental, su propia manera de ver las cosas. Toda persona está ligada a sus esquemas formados por su experiencia particular y de acuerdo con sus valores. Además, ante cualquier fenómeno tiende a interpretarlo basándose en hechos que le parecen similares. Conclusión, en educación moral no es solo convencer, primero tienen que comprender.

 JUEGOS DE EXPRESION COOPERATIVOS

La función del teatro y de la expresión dramáticaSon juegos que favorecen la confianza, la desinhibición, el uso pleno del cuerpo, la autoestima y la alegría, la participación y la relación social positiva en actividades gratificantes que suponen avances personales y colectivos. Hay propuestas para estimular la percepción sensorial, aprenderse los nombres, establecer los primeros contactos físicos, potenciar la aceptación de todos… Son dinámicas lúdicas para conseguir el conocimiento, la comunicación y la colaboración en el seno del grupo. Con ellos, niños y mayores aprenden a jugar juntos y a cooperar.

Existen juegos tradicionales bien conocidos («La zapatilla por detrás», vgr.) y multitud de aportaciones modernas para todas las edades y situaciones (Vid. bibliografía). Como muestra, el denominado «Refugio nuclear» (Xares, X., 1992, 168-169):

  1. Objetivos: Desarrollar estrategias cooperativas. Fomentar la solidaridad. Practicar la toma de decisiones.
  2. Definición del juego: Consiste en evitar la «radioactividad» y en eliminar las «lanzaderas de misiles».
  3. Desarrollo: Primeramente se delimitan las zonas de juego. Los refugios nucleares con aros y la zona de la lanzadera con un círculo grande trazado en el suelo. El juego consiste en evitar caer contaminados y en eliminar la lanzadera de misiles. Los jugadores deambulan por la zona de juego. A la señal de alarma deben meterse rápidamente en los refugios. Aquellos que no lo consigan o pisen el espacio exterior a cada uno de los aros-refugios quedan contaminados y deben ir a la zona de la lanzadera. Según va avanzando el juego se van eliminando refugios y ampliando el tiempo entre señal y señal de alarma para facilitar los intercambios. Cuando haya un mínimo de tres jugadores apresados en la zona de la lanzadera, pueden acordar coger el mensaje con la clave para eliminar los misiles, pero una vez leída tienen que actuar rápidamente. La clave, escrita en una ficha dice, por ejemplo: «Todos los jugadores debéis formar una cadena humana tumbados en el suelo rodeando la lanzadera». Los jugadores que están en la lanzadera deben salir rápidamente, reunir a todos los compañeros y formar la cadena humana.
  4. Características:
  • 4.1. Número: Ilimitado. Pueden ser grupos numerosos.
  • 4.2. Edad: A partir de los 8 años.
  • 4.3. Tiempo: 10-20 minutos aproximadamente.
  • 4.4. Espacio: Zona amplia sin obstáculos.
  1. Materiales: Aros o solo tizas para pintar el suelo.
  2. Evaluación: Analizar el cambio de las primeras reacciones de salvarse individualmente a las estrategias finales en las que se deben establecer, para resolver el juego, estrategias cooperativas.

JUEGOS DE ROLES

Los juegos de roles pretenden que los participantes vivan no sólo intelectualmente, sino también con los sentimientos y el cuerpo, las situaciones que se proponen. Sirven para la adquisición de distintas habilidades:

– comprender que los otros tienen también puntos de vista, quizás opuestos, pero con sus argumentos y motivos.

– relacionar y coordinar distintos elementos y perspectivas.

– controlar y relativizar el propio punto de vista.

Los temas son ilimitados. Se pueden proponer a partir de las posibilidades que ha abierto una actividad previa:

– un debate o diálogo sobre un problema. Por ejemplo: las relaciones padres-hijos adolescentes.

– un texto escrito. Sobre la defensa de la Naturaleza, el mensaje del jefe indio Seattle al Presidente de los Estados Unidos (1850), que adapta e ilustra Susan Jeffers en el hermoso libro «Hermano Cielo, Hermana Águila».

– un texto oral. En favor de la xenofilia y la interculturalidad, la canción «Contamíname» de Pedro Guerra.

– una película. Sobre la pena de muerte, «El verdugo» de Luis García Berlanga.

o bien plantear directamente el tema.

Hay que definir la situación problemática o el conflicto entre distintos personajes, individuales y grupales y el juego puede ser dirigido o con mucho campo para la improvisación. La Fantasía del gato y el ratón, un juego dirigido, resulta válido para todas las edades:

Objetivo: Este juego de roles permitirá a los alumnos ponerse en determinadas situaciones, analizar sus reacciones y tomar decisiones. Fomenta la idea de los derechos humanos, intenta concentrarse en la respuesta emocional individual y resulta útil para analizar las relaciones de agresión-sumisión y de poder.

Desarrollo: El grupo-clase se divide en parejas. El animador dirige la situación con su palabra:

– Cierra los ojos e imagina que sales de esta habitación y vas por un camino muy largo. Llegas a una casa vieja y abandonada. Entras por un sendero y subes las escaleras de la entrada. Intentas abrir la puerta y esta se abre rechinando. Entras y miras a tu alrededor, ves una habitación oscura.

– De súbito, empiezas sentir una sensación extraña en tu cuerpo. Tienes miedo. Sientes que menguas, más y más. Ahora eres tan alto como el pretil. Sigues menguando hasta que, al mirar hacia arriba, ves que el techo está muy alto, muy, muy lejano. Ahora eres del tamaño de un libro y sigues menguando.

– Algo más empieza a ocurrir. Notas que también cambias de forma. Tu nariz se alarga y el pelo empieza a cubrir tu cuerpo.

– Ahora andas sobre cuatro patas y te das cuenta de que te has transformado en un ratón.

– Miras alrededor de la habitación desde tu posición de ratón. Estas sentado en un rincón de la habitación y ves que la puerta se abre.

– Entra un gato. Se sienta y observa atentamente. Se yergue y, paso a paso, empieza a pasear por la habitación. Tú permaneces muy, muy quieto. Sientes cómo late tu corazón. Sientes tu respiración. No le quitas ojo al gato.

-De pronto, el gato te ve y se pone al acecho. Poco a poco, se va acercando. Justo cuando está delante de ti, encorva el lomo. ¿Qué estás sintiendo? ¿Qué elección tienes en este momento? ¿Qué decides hacer?

– Justo cuando el gato se dispone a saltar sobre ti, vuestros cuerpos empiezan a temblar. Sientes que estás transformándote de nuevo. En esta ocasión, estás haciéndote grande. El gato parece menguar y cambia de forma. Ves que el gato es de tu mismo tamaño y, acto seguido, es más y más pequeño.

– El gato se transforma en un ratón y tú en un gato. ¿Cómo te sientes ahora al ser más grande y no estar atrapado? ¿Cómo te mira el ratón? ¿Qué sientes? Decide lo que vas a hacer y hazlo. ¿Qué sientes?

– Ocurre nuevamente un fenómeno extraño; estás transformándote de nuevo. Eres más y más grande, hasta alcanzar tu propio tamaño. Ya eres tú de nuevo. Sales de la vieja casa y regresas a esta habitación. Abre los ojos y mira a tu alrededor.

Debate: Después de un coloquio abierto sobre las reacciones experimentadas en la situación imaginaria, se pueden utilizar las siguientes cuestiones para ampliar el contexto del debate:

– ¿Hay alguna similitud entre las relaciones «interpersonales», «intergrupos» e «internacionales»?

– ¿Qué ocurre en las relaciones de los individuos cuando existe una relación de poder?

– ¿Explotan las personas su posición de poder para alcanzar relaciones personales satisfactorias?

– ¿Hay equilibrio entre los elementos sumisos y los agresivos de una relación? ¿Cómo se puede alcanzar el equilibrio?

Las variantes son múltiples. También las técnicas y recursos. El uso de títeres, por ejemplo, puede ser un buen medio para la comprensión y la búsqueda de soluciones a un conflicto. Estos objetos de proyección y, a la vez, escudos de protección, ayudan a superar bloqueos y a manifestarse con más sinceridad ante uno mismo y ante los compañeros.

LECTURA DE TEXTOS DRAMÁTICOS

La función del teatro y de la expresión dramáticaLa lectura de textos dramáticos tiene hoy poco arraigo en la escuela, sin embargo creo que puede ser muy gratificante. Es una actividad participativa y el esfuerzo de imaginación y de buena lectura que requiere vivifica los textos de manera singular. Los textos destinados a ser leídos han de poseer una gran calidad literaria. Es un hecho que en el repertorio del teatro infantil y juvenil no abundan, pero existen y podemos seleccionar algunas obras interesantes.

En todos los géneros, nuestra historia literaria es pródiga en textos, donde se expresan, por ejemplo, la intolerancia y, asimismo, la denuncia de la marginación. En el Poema del Mio Cid, el Lazarillo o Quevedo hay muestras de antisemitismo y de rechazo a los diferentes, mientras que el Libro de Buen Amor ilustra el mestizaje de culturas que se rompería trágicamente con la expulsión de los judíos. La poesía de Lorca es clásica en la defensa de la minoría gitana, como lo es la del cubano Nicolás Guillén en la de los negros antillanos. También la literatura dramática destinada a los niños y a los jóvenes transmite modelos culturales, valores, ejemplos y respuestas que los adultos dirigen a este público.

El teatro infantil tradicional, hasta la renovación que podríamos situar a partir del final de la década de los setenta, se caracteriza por su pedagogismo ostensible y sus mensajes evidentes y ultraconservadores. En esta primera y limitada historia del género, hay que apartar la figura del genial Valle Inclán que escribió una única obra en la que no faltan características suyas como la agudeza crítica para retratar la realidad política y social y el sarcasmo contra la autoridad y el poder. La farsa de La cabeza del dragón, estrenada en 1909, a pesar de su antigüedad, mantiene su vigencia desde una óptica crítica y transformadora de la realidad. No ahorra ataques en la esfera política y social contra las clases altas, el parasitismo y la moral caduca del poderoso. Arremete contra la monarquía, la nobleza, la vida de la Corte, las instituciones y los políticos, los militares, etc., a quienes caricaturiza y acusa de ineptitud y corrupción. También denuncia con sarcástica mordacidad las malas condiciones de vida del pueblo español o la desatención a los más necesitados:

«¡Los viejos, los inútiles! […] se ha dado una ley para que los automóviles los aplasten en las carreteras […] Ha sido una ley muy sabia, que mereció el aplauso de toda la Corte. Así se hacen fuertes las razas. Tú es posible que no la halles bien, porque eres un sentimental».

 

Años más tarde, otra figura alternativa excepcional en el panorama de nuestra postguerra prolongada, cuyos contenidos se ceñían estrechamente a la moral católica y al pensamiento de la derecha, es Lauro Olmo quien, quien a fines de los años sesenta, ofrece a los niños varias obras que plasman una distinta visión de la sociedad y mensajes comprometidos camuflados en el viejo disfraz de las fábulas. Asamblea General mantiene gran parte de su validez original por su alegato contra el trabajo alienante, la actitud de sumisión de los oprimidos y la utilización de la religión como encubridora de un poder tiránico. Asimismo, por su rotunda defensa de los débiles y de los ideales de justicia y de solidaridad entre los hombres.

Tras la muerte de Franco, la transición hacia la democracia abre el abanico de los temas, aunque se modifica menos de lo que debiera su tratamiento, que sigue siendo de un didactismo bastante elemental. Nuevos mensajes en torno a los valores que reclama nuestra sociedad se abren paso. Entre ellos, podemos citar los siguientes:

– Aceptación de lo extraño y lo diferente en Pelos azules de Sánchez y Villegas.

– Lucha por la libertad y la democracia y condena de la publicidad engañosa de la televisión en El gigante de Luis Matilla:

«Nuestra maldita manía de no creernos que la Coca-Cola nos va a hacer más altos, ni el Kakolín campeones con sólo darle un trago a la botella».

 

– Denuncia de los falsos ídolos, la xenofobia, la especulación… en Supertot de Benet i Jornet.

Gloria Fuertes condena la guerra y lanza proclamas pacifistas en clave de humor en Las tres reinas magas: Melchora, Gaspara y Baltasara. La cita que sigue a continuación recoge el ritmo de las onomatopeyas y el habitual gracejo de la poeta:

«¡Ay, madre del amor hermoso,
qué viaje tan horroroso!
Entre la tos del camello
y el continuo triquitreo
-triquitraque, triquiteo-
entre sus jorobas me mareo».

 

 

o contra los afanes expansionistas y en defensa de la convivencia de culturas en Los pieles rojas no quieren hacer el indio de Fernando Almena.

– Y otros variados mensajes concienciadores y reivindicativos. Entre ellos, la defensa de la naturaleza, uno de los temas que mayor interés ha suscitado en los últimos años. Concretamente, sobre la necesidad de luchar contra la degradación del medio ambiente, la extinción de especies animales y la destrucción progresiva del ecosistema. Como ejemplo: Historia de una cereza de Miguel Pacheco, farsa escatológica excrementicia para expresar simbólicamente que nuestro planeta se esté convirtiendo en un basurero.

– Finalmente, el amor. Como en Besos para la Bella Durmiente de Alonso de Santos, un recipiente clásico en versión moderna para un tema eterno. Ejemplo claro de intertextualidad. El hipotexto, como se dice ahora, es el cuento maravilloso de los Hermanos Grimm recreado aquí en verso, espacio y tiempo mágicos del cuento de hadas; y, sobre esa fuente, el hipertexto, una nueva historia que combina la reivindicación de la ternura y de la poesía del brazo del humor y la caricatura.

Isabel Tejerina